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miércoles, 6 de noviembre de 2013

Leviathan

Leviathan (2012) Lucien Castaing-Taylor - Verena Paravel (Reino Unido)

Documental que va de un barco faenando pesca.

Se define como cine experimental.

Le dan premio ex aequo en el festival de cine de Sevilla, entre otros laureles.

Es una castaña que no tienes por donde cogerla.

Uno puede discutir sobre si gusta o no de, por ejemplo, "El árbol de la vida" de Terrence Malick, que en el principio parecía se había encallado en el plano secuencia de la bolsa bailando por el aire de "American beauty". En este torturador documental no cabe discusión.

Plano secuencia es una toma larga, sin cortes, que requiere planificación y que resulta muy costosa por los elementos que la integran y que deben quedar armonizados (actuaciones, luz, cámara,...) Leviathan está llena de planos secuencia al estilo del mejor Kubrick de "Senderos de gloria", igual, exactamente igual, más largos que el de Haneke en "Funny games" que ya es decir, y de claro insulto al majestuoso inicio de "Sed de mal" de Orson Wells. Ya se sabe, en ocasiones se hacen homenajes, y en otras, como en este caso, lo contrario.

Si alguien desea un documental que hable sobre la pesca en el mar, que se mire "The end of the line" del 2009 de Rupert Murray, curiosamente también del Reino Unido y que se estrenó, cómo no, en el festival de Sundance, y ya van no sé cuantas a la bolsa de Robert.

Si se clasifica como cine experimental, vamos a definir que por experimental nos referimos en este caso a cómo agotar la paciencia del que lo visiona.

He hecho uso de toda la paciencia que la naturaleza me concedió. Bastante, después de tragármelo entero me lo verifico de forma empírica.

Quien les diga que es poesía marina, pues vale, también hay mediocres poetas. Quien les diga que es una inmersión en el mar, pues dejarle que se inmersione a si mismo pero que no arrastre cual plomo al resto en esa sinfonía de ruidos de cadenas metálicas, agua salpicada y extracción de desechos. Quien les cuente que después de verlo no van a comer ni pescado ni marisco, miente. Más bien pensar que en nuestros mercados, en nuestras lonjas, los difuntos seres marinos que comeremos tienen mejor aspecto, ya que el barco que faena parece dedicar parte de sus capturas a la industria del congelado, de ahí ciertas decapitaciones y tratamiento de capturas. No soy pescador, puedo errar, y me da absolutamente igual. También hay algo de publicidad estática de Hellman's, casi dan ganas de levantarte a guardar el tarro a la nevera.

Como aficionado que soy de la fórmula 1, no definiría como experimental situar cámaras fijas en el barco para disponer de tomas faltas de enfoque, de iluminación, de nitidez, de desarrollo, de información, de formación, de interés. Desde luego debe ser experimental conseguirlo, y menos mal, porque sino dejo la afición que siento por el cine y me paso al punto de cruz. 

Se explaya durante minutos que a mí se me han hecho interminables con planos que no aportan absolutamente nada de nada. Rostro no en primer plano, sino por ejemplo de los poros de un brazo tatuado, de los puntos negros nasales de un marinero, de cómo se ducha otro de pecho a cabeza, como se da champú, o sea, una impresión enriquecedora, una impresión inolvidable, una impresión que me ha hecho dar cuenta de cuanto me rodea. Gracias Lucien. Gracias Verena.

Me siento capacitado para ser director de cine experimental, si a eso nos referimos. Luego que me den algún laurel en el festival de algún municipio de menos de 5.000 habitantes, que seguro no estaré al nivel del par de estrellas que han firmado este.

Quedaría de muerte decir que es una pasada, elevaríamos el esnobismo a un grado superlativo.

Si aún con lo expresado, hay algún temerario, o algún incrédulo, que tenga cuidado. Me he esmerado en poneros 3 frames en alta resolución (1920x1080) de forma aleatoria en dos de ellas, en la tercera buscaba el punto negro de la nariz. Pues siguiendo con ello, a una razón de 23.97 fps, en un documental de 1:28, ahí es ná tragarse unas 125.000 fotografías parecidas, he descontado los créditos iniciales y los finales, que esos si que se pueden ver.


No todo es malo, también tiene un par de cosas buenas. Por una parte todos la podemos ver en versión original porque sin ser muda hace las veces. Por otra, ahorraremos una pasta gansa en no tener que adquirir su banda sonora, por inexistente, que algo bueno siempre se debe sacar de todo.

Recuerden y no se engañen, "Leviathan" o una buena traducción a nuestras salas hubiera sido también "Una castaña en el mar".



We're the Millers

"Somos los Miller" (2013) Rawson Marshall Thurber (EEUU)

Comedia que no pasará a la posteridad y que pierde la posibilidad de haberlo hecho.


El guión sin ser una genialidad, posee suficiente estructura como para ofrecer un entretenimiento pleno. La creación de una familia ficticia, la elección de sus miembros, de esposa/madre e hijos adolescentes, la necesidad de convertirse en contrabandistas, unos por deudas, otros por dinero y alguno por su propia vida, son elementos que bien combinados dan una road movie, cómica en este caso, que debería entretenernos.

He conseguido reírme en algunas escenas, pero el reiterativo uso del sexo, de todo lo que concierne a genitales, no es que haga predecible la película, es que cansa. Veremos como la doblan.

Los que la vean podrán disfrutar de una escena que tiene que ver con un tatuaje en el pecho y el abecedario que por instantes me transportó a la mítica escena de "Colega, ¿Dónde está mi coche?" pero de más difícil doblaje al español, o de otra al inicio de la película con una huida por escaleras de incendio que dará lugar al desarrollo del guión. Hay algún homenaje a "Algo pasa con Mary", pero como digo, para mi gusto a la obra le falta esa parte de inteligencia que distingue a una comedia de algo chabacano, de fácil recurso y que puede agotar por reiteración. También asistiremos a como se pasa la aduana para embarcar en un vuelo que no estuvo nada mal. "Un invierno en la playa" es una comedia entre dramática y romántica que, en contraste, nos muestra la enorme diferencia que existe entre algo bien hecho, de trabajado guión, en el que los actores pueden hacer de actor. En esta los veo limitados, pero ya se sabe, trabajo es trabajo, y si no lo tienes te encuentras en la cola del paro.



Los actores. Jason Sudeikis, correcto, en ocasiones genial, pero el guión lo tiene maniatado. Jennifer Aniston, a mí no me convence. Algo falla en sus comedias, su actitud no se me ajusta al de una stripper, su voz es demasiado grave para mi gusto, y hay forzadísimos instantes para que la veamos en ropa interior a lo Demi Moore en "Striptease". No le veo química con Jason Sudeikis, no le veo en el rol que le toca, y tampoco la tengo por una actriz que destaque en comedia de gran pantalla. Los hijos, no están mal, Ed Helms es quien se lleva el gato al agua ya que por fisonomía y guión lo tiene más fácil; Emma Roberts resulta bastante intrascendente. También aparece Nick Offerman, "The kings of summer", al que le veo condiciones de muy buen actor, me encantó en la que cito y me gustó en esta. Siento especial predilección por este actor. Mide su gesticulación, expresa con control, no se desmadra y cuando por contrapartida tiene diálogos ciertamente surrealistas le da un contrapunto original.

En resumen, peliculilla, comedia que pudo haber sido y no es, dirigida a un púbico joven, poco ingeniosa, predecible, de la que esperaba bastante más y que me ha defraudado. 

Se puede ver sin altas expectativas, es chabacana en bastantes diálogos por lo que aquellos que no gusten de ello la deben obviar y cuenta con el apoyo de una banda sonora que echa mano de piezas, algunas memorables, como la que os dejo aquí con "I'm a man" que formó parte emblemática de la gran "Rock'n'Rolla" de Guy Ritchie.

martes, 5 de noviembre de 2013

Blackfish



Blackfish (2013) Gabriela Cowperthwaite (EEUU)

Documental sobre circos acuáticos. Sobre orcas en cautividad. Sobre seres vivos maltratados. Sobre "Dumbo", sobre "El hombre elefante", sobre la capacidad de algunos de nuestros congéneres en desequilibrar la balanza del bien hacia el lado opuesto. Nada nuevo. Nada sorprendente. Un todo edificante.

Nuestros hijos podrán tomar opinión sobre el bien y el mal, sobre qué hacer y qué no hacer, podrán preguntar y tendrán respuesta objetiva, la nuestra y la del propio documental. Aprenderán el sentido que adquieren las ocho letras que encadena la palabra libertad.

Documental muy bien montado, mezcla imágenes con entrevistas de forma ágil, amena, instructiva y en mi subjetiva opinión, de forma profesional, distante, honesta, sincera e imparcial.

No cabe ver en él más de lo que se ve. Sin duda, tampoco hace falta verlo para saber qué sucede y qué ocurre, pero también sin duda es ilustrativo y fortalece el dicho "una imagen vale más que mil palabras"

Denuncia de malos tratos, nos enseña desde las técnicas de captura de orcas, a los intereses comerciales de empresas que sólo entienden de recaudación, de dinero, con el beneplácito de los políticos de rigor y de todos aquellos que dan permisos de establecimiento de negocios que deberian estar prohibidos, que jamás deberian haber nacido y que aún en nuestros días prosiguen su nefasta andadura.

No se lea mal lo anterior, no me confundan con un intransigente de la modernidad, no lo soy, aunque sí me siento profundamente indignado por las imágenes que he visto, que deben ser vistas.

De nuevo su estreno se lleva a cabo en el festival de Sundance. Redford ha hecho realidad su proyecto, y año tras año llena su fiesta de filmes con etiqueta de independientes, que son gratificantes, ¡Viva pues la independencia!

No cabe escribir mucho más sobre él, no quiero contar ni qué sucede, ni quien aparece en las entrevistas, ni qué se dice en él, sólo trasladar un sentimiento de generar interés que obligue al que lo lea a preocuparse en verlo.

De todo se puede extraer lo bueno, en este caso ética, educación y formación de vida a los de menor edad, difícil en el día a día pero que debemos llevar a cabo a lo largo de una vida para que mañana su racionalidad y sentido común sea la que se encargue de contagiar nuestro mundo de una cordura que en ocasiones parece olvidada, perdida, ignorada o menospreciada.



¿Cuantos años vive una Orca en termino medio?

a)  25 - 30


b)  70 - 90


Dawn Brancheau sabe la correcta



C'era una volta il west


Hasta que llegó su hora (1968) Sergio Leone  (Italia)

"Now I gotta go", bien traducida al español con un potente "Yo ya he terminado aquí", brillantísima escena, movimiento de cámara previo en interior que empequeñece las tomas aéreas en exterior de "El señor de los anillos" cuando la comunidad del anillo se dirige a las minas de Moria.

Hace un tiempo me refería a los primeros planos que usualmente emplea Michael Haneke comparándolos con los que hace Sergio Leone. En esta podremos volver a disfrutarlos. Posee maestría incuestionable en acercarnos a la acción con el empleo del primer plano, en silencio, cediendo toda la carga en la expresividad de los actores, cediéndoles el protagonismo y lucimiento que merecen por derecho propio, al estilo del mejor Wong Kar-Wai de "Deseando amar" por ejemplo, cediendo el protagonismo al cine, a la imagen, a la sabiduría del artista que sabe lo que quiere.

Película enorme. Después de la trilogía del dólar, Leone nos entrega una obra en la cumbre del western. Un western muy cuidado, excepcionalmente cuidado, tanto en exteriores, como en viviendas, como en vestuario. Haría bien Guillermo del Toro en aprender como se puede ser barroco en determinados planos sin esa sensación recargada, que asocio más a relleno que a talento.


Estamos frente a una película ciertamente larga, lenta en desarrollo, en la que se toma su tiempo para relatar la historia de una venganza, la historia de un propósito, que a su vez tiene las intersecciones de vida genialmente compuestas. Es un reloj mecánico que construyó un orfebre de la relojería al que le apasionaba su profesión.

Henry Fonda actúa, lo que se le pide a un actor y que no ocurre siempre. Por momentos asistimos al gran Henry Fonda de "Tierra de audaces", aquel que le robó protagonismo al protagonista, a  Tyronne Power. Un Charles Bronson espectacular, con algún plano que rinde pleitesía a otro gran cásico del género como "Los 7 magníficos". Jason Robards llena la pantalla, nadie puede con sus miradas, con su cansino y sabio hablar, con esa expresividad que convierte el cine en arte, que convierte a un actor en lo que es. Una Claudia Cardinale que ante tanto monstruo queda empequeñecida pese a ser la primera que aparece en los créditos iniciales. También está el rol del constructor del ferrocarril, Gabrielle Ferzetti, que debe cargar con la limitación de la minusvalía física dotada de la ambición por unir dos océanos.

Es una película que narra ambiciones dispares, que narra sentimientos que aglutinaron los colonos, personas que por distintos motivos acudían a la llamada de la aventura, de la oportunidad, de la vida incierta.


Fue una época de grandes películas del género, una época que echo de menos y que en lo reciente "Bailando con lobos" recuperó en épica, la épica que merece la colonización de EEUU, a la que también podemos añadir el reciente remake de "Valor de ley" del 2010 como raras avis de nuestros días en lo que concierne al western clásico.




Leone, que en su trilogía del dólar, "Por un puñado de dólares, "La muerte tenía un precio" y "El bueno, el feo y el malo" contó con un Clint Eastwood que se forjó una legión de admiradores, rehúye contar con el actor fetiche de sus éxitos, evita contar con el buen hacer de Elli Wallach en la tercera, y con el Lee van Cleef de las dos últimas, sustituyendo el trío por Charles Bronson, Jason Robards y Henry Fonda respectivamente, consiguiendo el propósito de lograr de nuevo una obra maestra del Western con distintos actores en roles miméticos y exigiéndoles actuar sin diálogos por muleta, que Leone sólo deja las muletas al que actúa con la minusvalía a cuestas. Sin duda se ganaron lo que cobraron.

Morricone no hace nada nuevo, sólo vuelve a estar magnífico, en su línea que no es otra que la excelencia. Magistral.

Película que debe ser vista. Lección de cine para los que estudian para Director.







jueves, 3 de octubre de 2013

Pacific Rim

Pacific Rim (2013) Guillermo del Toro (EEUU)

Guillermo del Toro nos transporta a una pseudo mutación del manga Mazinger Z. A estas alturas, para mí, Guillermo del Toro es muy similar a Tim Burton,
ese tipo de directores que no te deja indiferente, o te gustan, o los aborreces. Al revés de lo que me ocurre con Burton, del Toro me aburre.

El inicio de la película me gustó, me transportaba con facilidad a mi niñez, y sabiendo que nos volverá a contar un cuento de ficción se lo compraba con relajación, esperando más del guión pero... salen los monstruos, tan grandes que no caben en la pantalla, salen los robots que tampoco caben, y cámara para acá, cámara para allá, mas allá del mareo, no me aportaba la épica que quería percibir.

Ver a Idris Elba limitado a un personaje ciertamente vacío de contenido, con unos diálogos escasos, muy tópicos, me parece también desperdiciar talento, que sobradamente ha demostrado tener.

Adorna la película con algún toque de artes marciales, algún toque de venganza o recuerdo del pasado reciente, y alguna simbiosis digamos necesaria para ir encajando un puzzle de esos que haces con los ojos cerrados porque son piezas 3D que te sabes de memoria.

Nada nuevo. Cabe atender a la espectacularidad, y ciertamente lo es, pero no me convence. Ya he dicho que sus primeros 20-30' me gustan pero luego se desmadra, demasiado color en pantalla, filmación con filtros de luz tintada que me alejan de una hipotética realidad, una ficción infantil, barroca, recargada, excesiva e innecesaria. También tiene un metraje que no se justifica para lo poco que nos da su guión, terminé hastiado y con ganas de llegar al final fruto del desinterés.

Como no siento predilección por él, no tengo en memoria un gran recuerdo de Hell Boy, ni de Blade II, ni siquiera de Mimic que coincidió en su día en carteleras con Gattaca, que tremenda película esta última. Queda en un aparte "El laberinto del fauno".

Debo estar haciéndome viejo prematuramente y he dejado a un lado esa parte de niñez que aún mantenía al ver "Los Vengadores" por citar un ejemplo reciente.

No puedo decir, porque sería falso, que no está bien, diría que está muy cuidada, muy planeada, pero con una imaginería que no sorprende en nada, en la que mezcla sin rubor tecnología punta con furgonetas de mediados de los 80 y con simples carretillas de mover palets, llena la pantalla de movimiento pero debería haber sido más cuidadoso y extremo, más si cabe con la naturaleza barroca o recargada de ofrecer los planos. Hay un esfuerzo en su imaginería, pero en claro contraste, "Oblivion", minimalista, la posee con una potencia incomparable a Pacific Rim, dejando aparte un mensaje mucho más elaborado, potente y gratificante.
También contiene un cameo de Santiago Segura que no aporta nada de nada, eso también me aburre, más o menos como los de Stan Lee en las producciones Marvel.

Quiero pensar que mis hijos pasarán un rato divertido, que todavía no lo sé, se la pondré y a ver que ocurre. Si pasan de ella, me alegraré por ayudarme a persistir en la idea de que el niño que llevo dentro aún está vivo, sino pues haré como el entierro de la sardina. Los niños nunca fallan, si les gusta te piden verla de nuevo pasadas 24 horas, sino, una más y al cajón. No sé la de veces que he puesto "La princesa prometida", "Matilda", "Tu a Boston y yo a California", "Hairspray", "Mamma mia", "Cars (1)",...

Película de acción, muy colorida, con un guión de poco y tópico desarrollo, hay algún fragmento que te transporta al Top Gun de Cruise con Val Kilmer -no lo cito como algo bueno-, hay otro en el que pretende sorprender y es copia simple de lo ya que se pudo ver en "Deep blue sea", pocas sorpresas, en instantes percibo que  al Sr. del Toro le gustaban las clases de ciencias naturales porque le encanta poner trozos de lo que sea en pseudo-formol, y no comentemos lo estrafalario del científico orgánico y de su colega matemático, que no pretendo cebarme. Cuidada en su producción y montaje, una música que me interesó los primeros minutos y que ofrece lo que la mayoría espera de un blockbuster digamos de "autor".

La crítica la pone bien de forma mayoritaria, un 6,5 es una alta nota; en mi opinión no pasa del 5 siendo magnánimo. No tengo el más mínimo interés en volver a verla, hay un no se qué en sus películas que me desconecta, probablemente sea fruto de mis limitaciones ya que ir a contracorriente, en este caso de una opinión mayoritaria, me debe hacer reflexionar sobre que no me encuentro en la senda correcta, o no, que en "La aventura del Poseidon" (1972) todos iban hacia un lado, menos Gene Hackman y algunos acólitos y...

Película dirigida a un público joven que permite aparcar las neuronas y preservarlas para el futuro que nos aguarda, podríamos decir que Guillermo me hace las veces de "El guardián de las neuronas".

jueves, 1 de agosto de 2013

Kon Tiki

Kon-Tiki (2012) Joachim Rønning, Espen Sandberg - Noruega

No conocía la historia. Tampoco sabía de un documental del mismo nombre que ganó un Oscar. Menos incluso acerca de un libro del que se vendieron 50 millones de ejemplares. Algo hay, algo tiene que haber si tanto ruido generó, seguro.

Película de aventuras. Película de una aventura real y creo que no miento si digo poco conocida. Película para pasar dos buenas horas de tarde en compañía de toda la familia.

La fotografía es buena, difícil que sea mala porque los escenarios dónde debe quedar rodada contienen una belleza excesiva, pura y plena. Ha habido algún plano cenital que me ha dado más que lo esperado. Para quien no lo sepa, cenital es un plano con la cámara rodando perpendicular al suelo en el que la filmación va de arriba a abajo. Tenéis un ejemplo en la opinión de “La pianiste”, en una fotografía del teclado del piano, y aquí, en la de la balsa vista desde arriba.

¿Me ha gustado? Sí, pero podía y debía haberme gustado más, aunque igual ya no sería tan “para todos los públicos”

Me quedo con dos escenas. Que nadie sufra que no son spoiler. En una dispondremos de una visión de la inmensidad del océano envuelta en un manto espacial. El movimiento de cámara me ha evocado “2001: Una odisea del espacio” para devolverme de nuevo al Kon-Tiki, un viaje, placentero, de ida y vuelta. Más me ha gustado otra, menos poética, más próxima, en la que Thor nos hará partícipes, saciando nuestra curiosidad, de lo que él -y nosotros también- sabe de antemano, de la que él es consciente antes de partir a una vida de aventura egoísta, que no atiende ni entiende de razones, en la que se cruzan ambición, obsesión, tenacidad y divulgación. Sin ello no existiría la aventura, no existirían aventureros.

¿Los personajes? Correctos. ¿Los actores? Cumplen. Guión y director no nos adentran todo lo que deben en la dificultad de las relaciones personales. En una ocasión mostrará con maestría el sentimiento de temor, un temor eterno, tan eterno y tan insalvable que no traslada razón, ofrece realidad y desesperación, contenida porque no existe distinta solución que la aceptación. La mejor actuación se la cedo, se la concedo, al vendedor de frigoríficos, opinable, discutible, del todo cuestionable.

No concibo que debiera ser una obra de grandes diálogos, caben grandes silencios, entregar al océano el protagonismo que tiene y merece por derecho propio, a su inmensidad y a su silencio, cautivador y aterrador.

También disponemos algún pasaje que pretende convertir la aventura en algo ameno, algo emocionante, hechos puntuales y relevantes pero menores, inferiores al tratamiento filosófico de la amistad, el compromiso, el compañerismo, la confrontación, la comprensión, la introspección, la razón, el temor, la ambición,… a algo que en su día Robert Zemeckis ofreció con su “Náufrago”, y que ahora que me viene a la memoria aprovecharé para volver a ver.

Kon-Tiki fue nominada para el Oscar a mejor película extranjera. Por serio rival tuvo  “Amour” de Haneke, y pese a odiar el cine del director austríaco, la verdad es que no hay color y no admiten comparación. Si fotografía deseamos, saciados habríamos quedado después de la demostración de D. Ang Lee y  su “Life of Pi”, una demostración, para mí excesiva y que a ratos me pareció desmedida, en el mismo hábitat pero con la fortaleza y libertad que permite la ficción.

Te ves de tirón “Kon-Tiki”, “La vida de Pi” y “Náufrago” y no puedes más que echar de menos al Costner mutante de “Waterworld”.

                                   

Película digna, aportará un sentimiento positivo, de reconocimiento, que podemos ver todos juntos en familia y de la que todos sacaremos algo para nuestra mochila, sin pelearnos, que habrá para todos y distinto, este quizás sea su mayor error, la diversidad, eso de “quien mucho abarca poco aprieta”. De apretar, de apretar más, también trata Kon-Tiki. Preguntádselo al vendedor de frigoríficos, a ver qué opina él.

miércoles, 31 de julio de 2013

Das weisse band (The white ribbon)

La cinta blanca (2009) Michael Haneke – Alemania

No estoy seguro de si la historia que voy a contarles es totalmente cierta, mucho lo sé de oídas, pero después de tantos años sigo sin descifrar algunas cosas e innumerables preguntas siguen todavía sin respuesta, pero creo que tengo que contar los extraños acontecimientos que tuvieron lugar en nuestro pueblo, ya que posiblemente podrían aclarar algunos de los sucesos que ocurrieron después en este país

Es la introducción del narrador a “La cinta blanca”. Haneke lo deja abierto, a nuestro albedrío, que nos respondamos a qué sucesos se refiere.

Tratándose de la Alemania en puertas de la I Guerra Mundial, girando la historia en torno a padres e hijos, resulta inevitable evocar el cercano nacimiento y proliferación del nazismo, poco albedrío nos queda. Dejémoslo en “albedrío aparente”, sutileza que nos dedica nuestro amigo Michael.

Cualquier intento de justificación del nazismo es lícito calificarlo de despreciable. Malsano ejercicio en el que no debemos perder un instante de nuestro pensamiento, sin más porque no hay más. El destino existe, y Haneke nos intenta transportar a lo predestinado, como siempre de forma engañosa, parcial, consciente y punible.

Si obviamos este detalle, no menor, pero si detalle, encontraremos  una película nada desdeñable, una buena película, cine muy bien hecho y una historia que me ha gustado.

Conociendo algo del cine de su director, no podemos esperar nada que no forme parte de su universo pecaminoso, insano, dominante, autoritario, sumiso, desviado,… pero, en este caso,  al abrigo de una época que lo contenía en medida y que parcial o totalmente también forma parte de la nuestra.

Es lo que muestra sin abrir la filmación al universo. No nos permite una visión más cierta, menos direccionada, más completa. A tener en consideración que nos habla de un pueblo y de la globalidad que ocurre en él, en toda su población.

Todo acontecerá en un pueblo alemán. En él dibujará los personajes,  y así iremos conociendo al narrador de la historia, profesor del pueblo; el pastor y su familia, líder espiritual de la comunidad y padre de dos hijos, entre otros, en los albores de la adolescencia, adornados con guirnaldas que focalizarán nuestra atención; el barón, la baronesa, su hijo y los mellizos; el médico y sus dos hijos, la comadrona y su hijo deficiente, algún campesino que verá alterada su familia, también con hijos, el administrador, ¡cómo no!, con hijos, y alguna nota policial a los que no supe ver si también los tenían. Persistencia e insistencia en los hijos, herederos de su subliminal y despreciable mensaje.

Y Haneke, no sólo condiciona el destino, sino que su cine no deja nada al azar, está todo medido y calculado, lo bueno, lo menos bueno, y un mucho de malo.

Dentro del conjunto, la historia irá describiendo a cada personaje, sus miedos, sus creencias y convicciones, sus carencias, sus deseos más repulsivos, y una cinta blanca que unido al deficiente es lo único que destila pureza, ingenuidad y bondad.

Haneke deja la pureza en manos de lo inerte, bien por ser meramente un objeto, la cinta, bien por no disponer de mente, el deficiente. Nos viene a decir más o menos que todo ser dotado de razón es impuro. Su maximalismo unidireccional me pone enfermo.

Filmada en blanco y negro, preciosista en la ambientación, en este caso con exteriores que trasladan dicotomía, residiendo siempre los claros sobre objetos, campos de trigo, transcurrir del cauce de un río, o caminos del pueblo,  y los negros sobre las personas; con el empleo de la oscuridad no sólo en las búsquedas nocturnas que acontecen, sino también en las viviendas de habitaciones no iluminadas. Todo de impecable fotografía, que nos lleva a una visión aséptica, definición que atribuyo a mi buen amigo Cristóbal y apropiada en global para describir la forma de filmar de Haneke.

En verdad, Haneke, muestra, y tanto que muestra, pero sólo lo que a él le interesa mostrar.

Tenemos por delante un relato de intriga, que seguiremos con interés y que narra con maestría.

Existen multiplicidad de escenas dignas de ser recordadas, a citar la cena inexistente en casa del pastor ante la tardanza de dos de sus hijos, los de mayor edad; el tratamiento de la muerte de tres formas distintas, una en una disertación entre hermanos que a mí no me ha convencido, pretenciosa, simple y mal terminada, y otras dos, mudas, una de un adulto y otra de un niño frente a un cadáver, sin que lo que escribo sea spoiler en caso alguno, que la obra no va de muertos ni de muertes, pero si con la muerte presente en su ideario, muerte a la que dará cancha a sus anchas en “Amour”, posterior a “La cinta blanca”.


También disponemos de un diálogo entre médico y comadrona memorable y detestable; una fiesta de celebración de la recogida del trigo ante la casa del Barón, que traslada dominancia y sumisión por miedo a la hambruna, escena en la que el blanco aglutina dominancia y negro sumisión. Una referencia a la masturbación nada sorprendente, y actitudes de machismo intermitente, que bien debían haber sido de machismo persistente, de machismo dominante.


Los actores están todos en un buen nivel, ningún papel predomina a excepción del líder espiritual que quizás es el que tiene más minutaje, pero a diferencia de “Amour “, “La pianiste” o “Funny games” no existe rol femenino protagonista que acapare la obra.

Me gustaría decir que jamás volveré a ver una película de este director, pero años y prudencia, dejando al margen afición, me hacen decir nunca digas nunca, digamos un ya veremos.

En resumen, buen cine, muy buen cine, buena historia, con un final ambiguo, que nos mantendrá interesados. Cine muy bien hecho en el que si obviamos la introducción, podremos disfrutar de una intriga expresada con ritmo pausado, al ritmo del hacer de un pueblo.

Si gustas de lo bien hecho se debe ver. Si gustas de historias completas la puedes obviar, Haneke siempre es parcial, voluntaria y conscientemente parcial.